Aquí estoy, acostada en esta cama escribiendo cosas que tienen tanto sentido como lo último que escribí. Pienso, veo todo pasar, siento el tiempo que recae sobre ese viejo reloj de pared, hermoso, pero solo él sabe cuántas horas han pasado desde esa noche. La que lo cambió todo para mí. El problema es que realmente no recuerdo lo que sucedió. Solo las paredes color lavanda de esta tan bien decorada habitación guardan el recuerdo de esos momentos. Lo único que sé, es que mi odio hacia una persona empezó a ser cada vez mayor. Después de esa noche, al verla cada mañana sentía cierto deseo de tirarme encima de ella, y hacerle daño. Pero no, disfrutaba más torturándola, agarrando su brazo y pasándole algo que la hiciera sangrar. Al fin y al cabo debía hacer algo para acabar con su perfección, porque simplemente la odiaba por ser perfecta.
Ella y yo dormíamos en la misma habitación, en la que me encuentro ahora. En la que hay siempre ha habido solamente un cama. Debíamos ser iguales, otra cosa que jamás pudo haber sido, porque insisto, ella era perfecta. Sus hermosos ojos enmarcados por largas pestañas eran lo primero que veías, sus labios tenían un color tan atrevido pero al mismo tiempo le daban cierto toque de inocencia ya que estaban delineados de una manera tan sutil. Su piel parecía de terciopelo, siempre suave, pero sobretodo siempre fresca. Su cuerpo…su cuerpo era perfecto, son sus curvas y cierta atracción sexual a la que pocos se podían resistir. Y su belleza no era únicamente exterior. Cada vez que hablaba era como si cantase cada palabra. No importaba lo que dijera, si venía de ella siempre se oiría bien, y bien es demasiado poco porque su inteligencia hacía que cada frase que saliera de su boca fuera antes pensada y analizada. Qué más se podía esperar de ella siendo la hija de una importante familia.
Y mientras ella era la hija que muchos deseaban, yo estaba ahí molestándola día y noche, perturbando sus sueños y haciéndola perder la cabeza. No entiendo como esa noche logró que todo llegara a ser así. Antes nosotras dos nos llevábamos tan bien, nuestra relación era perfecta, nuestros amigos los mismos...todo era compartido, pero así lográbamos una especie de balance. Ahora que lo veo desde otra perspectiva creo que el haber compartido tanto fue lo que nos perjudicó. En especial cuando yo empecé a hacerle daño porque todos mis amigos, quienes eran los suyos se fueron con ella y me dejaron a mí sola, sin nadie en quien confiar, solo en ella, pero después de tanto odio me era muy difícil hacerlo.
He hablado tanto de ella y tan poco de mí, es que duele pensar en mí, haciendo todo lo que no debía. No pudiendo controlar mis emociones y exaltándome cada vez nos comparaban, porque no había comparación, yo jamás seré perfecta, bella...nada, como ella lo era. Ella no significaba nada para mí, pero al mismo tiempo ella era mi mundo. Yo la odiaba, pero ese era simplemente el odio que me tenía a mi misma...en fin siento que es lo mismo, ya que cada vez que veía sus brazos cortados veía los míos sangrar y ser víctima de nuestro poco control sobre nosotras mismas. Cada vez que ella reía y gozaba, yo lloraba hasta que mis lágrimas se acabasen y cada vez que yo cerraba mis ojos para imaginarla muerta ella los abría para vernos despedazadas de dolor. Al final no era tan perfecta porque hasta ella a veces tenía pensamientos malos, aunque no malos del todo, más bien realistas.
Hace unos días pasó algo que volvió a cambiarlo todo. Sucedió nuevamente en esta habitación, ésta, que ha sido espectadora de tantas tragedias. El espejo frente a esta cama fue testigo los hechos. Aún recuerdo todo...ella y yo estábamos ahí, una frente a la otra, ambas sosteniendo un cuchillo de mango rojo, yo con la mano izquierda y ella con la derecha. Y al ver mi reflejo en el espejo no veía más que su mano, tensa al igual que la mía. Cada acción suya era repetida por mí y cada acción mía era repetida por ella. Y justo antes de hacer lo que pretendíamos, de su lado del espejo alguien entró abruptamente. Cosa que era verdaderamente rara, ya que siempre pasaba lo mismo en ambos lados. Tuvimos un sobresalto tan grande...que ambas lanzamos el cuchillo al espejo y éste se rompió en mil pedazos.
Desde ese día no sabemos nada la una de la otra. Nuestro último recuerdo fue esa lágrima de dolor que brotó mientras ella pasaba su mano por mi rostro y yo por el de ella. Una parte de mí murió esa noche, pero al día siguiente otra parte de mí nació. Una parte tan perfecta como la de ella, tan hermosa, tan bella...nunca entendí una cosa cuando éramos dos y no una. Jamás me di cuenta que éramos iguales, igual de bellas, hermosas, inteligentes, PERFECTAS...pero que al mismo tiempo las dos creíamos que la otra era mejor y que no valíamos nada. También me di cuenta que prefería vivir odiándola...odiándome...a vivir sin ella...no sé qué habrá sido de ella sin mí...talvez viva dentro de sueños y pesadillas, pero yo no puedo vivir sin ella.
En el espejo que compré ayer y ahora veo mi reflejo y creo verla a ella aunque sé que no lo es, la extraño con todo mi corazón. Miro mi reflejo, por primera vez me veo a mí misma, aunque cometiendo algo que anhelo desde que ella no está conmigo. Y aquel cuchillo de mango rojo es el que ahora yace en el piso, a la par mía, bañado en un charco de sangre. Nadie entendió por qué decidí tomar esa decisión, mi vida era aparentemente perfecta, pero si una parte de mí estaba muerta la otra debía estarlo también. Y aunque ella no lo estuviese, solo muriendo podíamos unirnos otra vez. De hecho ella no murió, pero ahora vivimos juntas, del mismo lado del espejo, a veces recordando cuando nos hacíamos daño y riendo de ello. Y como si esto se fuese a acabar, no!
Cada vez que un espejo se rompe nosotras estamos allí, separando dos realidades distintas, pero al mismo tiempo iguales...por eso cuando una muere revive siendo la otra...y al final somos una, siendo un círculo eterno de amor y comprensión a nuestros errores.
26/6/07
NEW STUFF COMING!
ahora que todos tienen una idea de mi vida..voy a empezar a poner algunas historias escritas de madrugada...wiii...mi imaginación!
22/6/07
¿Por qué bailarina?
Haha...esa pregunta ronda frecuentemente por mi cabeza. Por qué seguir siendo algo que requiere tanto tiempo, tanta dedicación, tanto cansancio. En fin algún día por más que ame bailar voy a dejar de hacerlo, aunque no tan pronto como cierta gente creería. Aii...que frustrante, hahaha los idiomas son más fáciles que bailar [lo escribo porque hablo cinco], respirar, sentir, hacer, vivir, oir...todo es más fácil, bueno talvez porque cada vez que bailo tengo que unir todo eso. Pero jamás alguien va sentir lo mismo que siente una bailarina...Cuando me subo a un escenario y doy lo mejor de mí, es una sensación tan increiblemente encantadora. De hecho todo el que no la ha sentido debería sentirse recha. Simplemente tanta adrenalina te llega a afectar cuando al final de la función te quedas dormida en el asiento trasero del carro y no puedes oir los cometarios de las personas que van al frente o a la par tuya. Por lo menos al día siguiente puedes preguntar cuales eran los cometarios. Todos satisfactorios [satisfactorios porque nunca el esfuerzo será suficiente], por lo menos todos esos gritos, regaños, desvelos, desmayos, lágrimas y dolores fueron retribuidos. Haha sin un poco de sufrimiento el resultado final no sería tan alentador, aunque poca gente lo vería como alentador, haha simplemente no entenderían por qué es tan importante para alguien ser gritado...sin gritos ni regaños llega a sentirse como si no se estuviera demostrando lo mejor de sí.
Las ballerinas tienen un sentido diferente de la vida, creo que eso es lo que más me gusta. El querer siempre más de sí, pero sobre todo el gran sacrificio que realizan día con día. Al llegar al salón y saber que es un gran escenario de tristezas, orgullo, egocentrismo, preferencias y sobre todo de logros; como la primera vez que esos grand-jetées salieron bien. La mayoría recuerdan su primera clase, que suele ser entre los 4 y 10. De esa clase pocas logran llegar al final, requiere demasiado esfuerzo, dedicación, empeño, sacrificio y sobre todo amor al arte...sin eso desde un gran principio no se podría llegar a nada. Por eso se dice que una bailarina nace y no se hace. Cosa que la verdad creo es enserio, o mínimo se tiene que formar desde una muy temprana edad, por no decir que la madre tiene que ser bailarina también. La perseverancia es algo con lo que toda bailarina nace, si ese paso no salió, hay que hacerlo otra vez y otra vez y otra vez, no importa que te estés desmayando, que tengas sed ni mucho menos lo cansada que se esté. El cansancio no tiene mucho espacio en tu vida, no puede tenerlo, porque te empieza a consumir, pero al final simplemente no hay que pensar en él.
Creo que tengo mucho que decir respecto a este tema...pero por hoy es suficiente.
Las ballerinas tienen un sentido diferente de la vida, creo que eso es lo que más me gusta. El querer siempre más de sí, pero sobre todo el gran sacrificio que realizan día con día. Al llegar al salón y saber que es un gran escenario de tristezas, orgullo, egocentrismo, preferencias y sobre todo de logros; como la primera vez que esos grand-jetées salieron bien. La mayoría recuerdan su primera clase, que suele ser entre los 4 y 10. De esa clase pocas logran llegar al final, requiere demasiado esfuerzo, dedicación, empeño, sacrificio y sobre todo amor al arte...sin eso desde un gran principio no se podría llegar a nada. Por eso se dice que una bailarina nace y no se hace. Cosa que la verdad creo es enserio, o mínimo se tiene que formar desde una muy temprana edad, por no decir que la madre tiene que ser bailarina también. La perseverancia es algo con lo que toda bailarina nace, si ese paso no salió, hay que hacerlo otra vez y otra vez y otra vez, no importa que te estés desmayando, que tengas sed ni mucho menos lo cansada que se esté. El cansancio no tiene mucho espacio en tu vida, no puede tenerlo, porque te empieza a consumir, pero al final simplemente no hay que pensar en él.
Creo que tengo mucho que decir respecto a este tema...pero por hoy es suficiente.
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